divendres, 22 de febrer del 2013

RENACIMIENTO 3. CARPE DIEM

CARPE DÍEM  es, posiblemente, el tópico renacentista de más larga vida. Verbo y complemento proceden de un poeta latino llamado HORACIO (65-8 a JC) que rezaba así: "Carpe diem, quam minimus credula postero", que viene a decir: "Aprovecha el día y confía lo menos posible en el mañana". El vitalismo del Renacimiento hizo suyo el consejo -hemos leído en clase el soneto XXIII de Garcilaso-  y parece que no lo olvidamos ni en tiempos de crisis.

Me parece muy actual el que escribió el poeta argentino Jorge Luis Borges, un hombre erudito y amante del estudio, de los saberes ocultos, que en sus últimos días lanzó su singular carpe diem:


INSTANTES

Si pudiera vivir nuevamente mi vida,

en la próxima trataría de cometer más errores.

No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.

Sería más tonto de lo que he sido,

de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad.

Sería menos higiénico.

Correría más riesgos,

haría más viajes,

contemplaría más atardeceres,

subiría más montañas, nadaría más ríos.

Iría a más lugares adonde nunca he ido,

comería más helados y menos habas,

tendría más problemas reales y menos imaginarios.

Yo fui una de esas personas que vivió sensata

y prolíficamente cada minuto de su vida;

claro que tuve momentos de alegría.

Pero si pudiera volver atrás trataría

de tener solamente buenos momentos.

Por si no lo saben, de eso está hecha la vida,

sólo de momentos; no te pierdas el ahora.

Yo era uno de esos que nunca

iban a ninguna parte sin un termómetro,

una bolsa de agua caliente,

un paraguas y un paracaídas;

si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.

Si pudiera volver a vivir

comenzaría a andar descalzo a principios

de la primavera

y seguiría descalzo hasta concluir el otoño.

Daría más vueltas en calesita,

contemplaría más amaneceres,

y jugaría con más niños,

si tuviera otra vez vida por delante.

Pero ya ven, tengo 85 años...

y sé que me estoy muriendo.

dimarts, 19 de febrer del 2013

EL RENACIMIENTO 2. LOCUS AMOENUS

 Uno de los tópicos que más abunda en la literatura renacentista es el Locus Amoenus (en latín, lugar agradable). Los paisajes de novelas y los escenarios poéticos se cubren de verde, de suave brisa, de cantos de pajaritos, de aguas cristalinas, de fuentes susurrantes, de frescas sombras... un paisaje ideal en el que amar y ser amado. Se recrea así el mito de la Arcadia perdida, el mito del Paraíso original. Se reivindican los orígenes de la humanidad, momento en el cual el hobre era feliz en armonía con la Naturaleza. Solo la codicia y la soberbia romperán ese equilibrio del paraiso primigenio. El hombre del Renacimiento busca recuperarlo de nuevo..
 
 
Para ello debe empezar por reinventar el escenario. Ya no estamos en un valle de lágrimas sino en un prado  florido.
 
Cerca del Tajo en soledad amena
de verdes sauces hay una espesura
            (Garcilaso de la Vega)

dilluns, 18 de febrer del 2013

EL RENACIMIENTO 1. LA HARMONÍA

Venimos hablando estos días de la cultura del Renacimiento y hemos destacado su ideal de belleza basado en la armonís, el equilibrio, la proporción. Este ideal estético se manifiesta en el arte renacentista: pintura, escultura, arquitectura, literatura.

Quizás sea más fácil de entender si observamos algunos edificios representativos. Además de la Plaza Mayor de Salamanca que hemos comentado, fijaos en el monasterio de El Escorial.







También es un claro ejemplo la fachada de la universidad de Alcalá de Henares




 


O esta otra del convento de San Marcos de León
 
Esta idea de equilibrio se refleja en la literatura a través de la estructura y del lenguaje. La emoción se contiene, la rabia se domina, la desesperación se controla, las lágrima se desatan sin escándalo. Perturbar el equilibrio natural no crea belleza ni felicidad.